LEON MON AMOUR
Circuló hace escasos días por las redes sociales de incondicionales enamorados de León la foto retocada y muy lograda de una señal de tráfico en la que podía leerse: Autonomía de León y más abajo, provincia de León. Reconozco que tal vez sea una quimera, pero ¿que quereis? a un servidor le hizo mucha ilusión, más que ver emborronada la palabra Castilla cuando figura al lado de la palabra León en los indicadores de carretera. Entiendo el malestar del “tachador” pero preferiría medidas con más eco social.Por eso quiero hoy dejar volar la imaginación. ¿Volamos?
Supongamos que la autonomía no fuera sólo virtual, que fuera de verdad. ¿Que cambios se percibirían? En primer lugar, no más señales tachadas, tan sólo señales indicando que estamos en León. ¿Que más necesitamos? Una capitalidad administrativa. A mí se me ocurre Astorga por haber sido la capital de los astures hace ya más de dos mil años. Es una deuda histórica. Claro que si nuestra autonomía incluyera Zamora y Salamanca tal vez habría que replantear la sede de algunas instituciones porque no fuéramos a querer estar al margen de Valladolid para que repitieramos la misma política centrípeta.
Se precisarían unos parlamentarios provinciales, seamos una o tres provincias. Lo lógico es que la representación fuera proporcional a la población de todas y cada uno de los territorios leoneses, si bien habría que establecer factores de corrección para zonas extensas pero poco pobladas, al menos hasta que pusiéramos todo a funcionar. Las vías de comunicación principales son aceptables pero las maltrechas carreteras que pueden salvar nuestros pueblos no gozan de esa ventaja.
Uni o pluriprovincial, eso han de decidirlo los otros territorios de la autonomía, hay que poner el tejido económico a funcionar. Será preciso que cada cual aporte sus ideas con dos metas como fin primordial: Sujetar la población rural viviendo en sus pueblos de origen y cortar la sangría de gente, sobre todo joven que se nos va a diario. No podemos perder un solo efectivo, “to quisque” es necesario en nuestra autonomía virtual.
Otros dos pilares inexcusables serán una sanidad eficiente y una educación e investigación acorde con los tiempos. No saldrá de repente porque los recursos siempre fueron escasos en esta tierra pero con un férreo control de los dineros publicos y de sus guardianes se conseguirá. Políticos honrados y funcionarios eficientes serán otra condición vital y precisara del estricto control público. No menos importante será la recuperación de la cultura, folklore y tradiciones, hoy homogeneizadas por la televisión y centrifugadas por el desinterés cabalgante de toda esta región que no acaba de reconocerse a sí misma.
Y por último, un guiño al futuro: consideración del status de leoneses viviendo en otro estado a los portugueses de BraganÇa y Miranda de Douro sin por ello caer en conflictos diplomáticos. Un país que se precie no puede olvidar a quienes en algún tiempo eran tan leoneses como nosotros e incluso conservan la lengua que nosotros ignominiosamente dejamos perder.
Este artículo podría seguir pero hay muchísimos leoneses ilustrados que le pueden poner florido colofón al mismo y hasta pueden llevarlo a la práctica, así pues sólo queda despedirse y rogar a nuestros “bellos durmientes” que de una vez despierten y se pongan a la faena. Como ya se publicó en otro artículo, León aguarda y llevamos mucho retraso.


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