Presentacion del blog

PRESENTACION DE ESTE BLOG

10 agosto, 2020

Rey a la fuga

REY A LA FUGA
Desconozco la sensación que le despierta al gran público el hecho de la salida programada del emérito rey Juan Carlos. Toda mentalidad independiente no considerará este hecho como una cuestión baladí. Su salida del país no es precisamente una salida decorosa. El escándalo previo de su yerno que arrastra la imagen de la institución monárquica por la cárcel o los presuntos escándalos propios, son baldones que invalidan méritos anteriores.
    No parece de recibo que quien ostentó la primera magistratura del país tenga que salir por la puerta de atrás después de tantas jornadas de aclamación popular y desaforada entrega de manolas y cortesanos. ¿Qué será de ellos? ¿Cuál será el próximo movimiento de ficha para los pelotas de oficio, indiferentes ante lo más conveniente para su país, no así para sus intereses particulares? El campechano le decían sus palmeros. ¿Cómo lo motejarán ahora? El vulgo, ya se sabe, va con los de la feria y vuelve con los del mercado.
   La cohabitación en España ha terminado por convertirse en un remedo hispano del complejo de Edipo, quizá porque como es sabido la antorcha del poder no puede abandonarse ni siquiera momentáneamente ni estar sujeta por dos manos, menos aún si hay alargadas sombras de sospecha de que el rey anterior las tenga manchadas, no de sangre, afortunadamente, sino de dineros itinerantes.
 Así pues, pese a todo el seísmo que indudablemente acarreará esta escapada discreta  y furtiva, dícese que por mantener la institución monárquica a salvo de injurias republicanas ¡Como si necesitara enemigos la institución con operaciones de esta índole, clandestina y misteriosa¡  Las explicaciones dadas pueden dejar tranquilos a los incondicionales del poder establecido por la gracia de Dios pero tiene mala digestión.
    Y es que surgen algunas preguntas, que se pueden posponer “sine die” pero que han de tener cumplida respuesta o, caso contrarío, será un absceso que acabará por supurar y precisará su expurgo, agravando con ello sus secuelas. Son preguntas muy simples. ¿Si es tan impoluta su hoja de servicios, como aseguran sus secuaces, a que se debe esta expatriación voluntaria al final de su carrera política? ¿Cuándo se nos explicará, quienes fueron esos altruistas mecenas que le regalaron millones a granel a su majestad y por qué?
  Este país de nuestros dolores es sumamente hipócrita y muchos de los que un día fueron sus enfervorecidos aduladores hoy lo crucificarían sin cargo de conciencia alguno. ¿Cuándo obran rectamente? ¿Cuándo eran serviles lisonjeros o cuando ejercen como severos depositarios de la honra hispana y de los valores patrios apuntando con dedo acusador a quien ya no temen? Este país precisa de dosis masivas de coherencia y decencia a partes iguales. 
  Los irreductibles fundamentalistas monárquicos se cargarán de razones para justificar lo injustificable. ¿Qué confianza pueden merecer estos fabuladores de la incoherencia de que el rey emérito sea despedido con farisaica aprobación cuando ayer lo aclamaron “ad nauseam” al igual que lo hacen hoy con el rey actual? Es un oxímoron exaltar la conveniencia de que un rey se vaya por “voluntad propia” para no “estorbar” al otro rey que queda en su  sitio.
   El auténtico republicano no puede contemplar impasible como se hace leña del árbol caído cuando hay otro árbol en su lugar. Un republicano sólo ve en el rey la punta del iceberg de un sistema de gobierno que no comparte ni desea, pero desde luego nunca sería su verdugo. En las dos Repúblicas, en las que hubo una salida forzosa del trono, ningún daño sufrieron sus ocupantes. Tan sólo aspiraban a la superación ordenada de un anacronismo histórico.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por comentar