Las recientes declaraciones del actual alcalde de León marcan un antes y un después en los avatares de esta tierra irredenta ensuciada por almas sin escrúpulos que se han servido de su patria para su medra personal con el más absoluto desprecio por su historia, su idiosincrasia, su futuro y lo que es peor, por su gente y su prosperidad.
Vayan por delante las reticencias todas que la prudencia impone ante las palabras de un político que muchas veces se consumen y se difuminan sin dejar algo tangible detrás. Sin embargo nunca se escuchó de labios de un alcalde de León una decidida proclama por las mismas tesis por la que muchos venimos suspirando desde hace décadas. Alcaldes nacidos en León y algún otro advenedizo, mantuvieron la opción de un “León sólo” mientras les fue útil, mientras no ocuparon el solio municipal, sin que falten los que nunca lo defendieron, ni antes, ni durante, ni después de su mandato.
Nos llevan nuestros políticos contando la milonga de que los leoneses somos una pandilla de inútiles, incapaces de valernos por nosotros mismos, por nuestros recursos o nuestra valía. Olvidan que fuimos un país, un estado, una nación, un ente en la que la mayoría de nuestros prebostes se complacen en seguir obstaculizando y contribuyendo con ello, y de que manera, a que cada día seamos menos y estemos en peores condiciones para afrontar este reto singular.
Políticos de fidelidad canina, estómagos agradecidos, han salido como una jauría enfurecida a denostar y desautorizar las palabras de José Antonio Diez. Es curioso escuchar cómo se les llena la boca elogiando a León en ocasiones de lustre y boato que rematan en opíparos banquetes para, a continuación, plegar velas y volver a demostrar, con servil reiteración, la inquebrantable lealtad a sus respectivas formaciones – y su bolsillo – mientras lamen la mano de su amo. ¿Cabe más miseria, más indignidad, que revolverte contra tus paisanos?
Si lo que refiere la prensa es cierto, fácil es interpretar la línea de cada partido al respecto. El PSOE, en vergonzoso papelón, repudia a un militante por boca de próximos y lejanos, léase leoneses y burgaleses, despistando el tema con veladas insinuaciones de culpabilidad al PP ¡Abruma tanto compañerismo y más de un siglo de honradez! ¿Con quién? Con León no.
El PP ya debió olvidar como alcaldables en ciernes eran aguerridos paladines de León que al llegar a la casa consistorial, como Pedro, el discípulo amado, negaron conocer los anhelos de sus compatriotas, sin que le falten acólitos que quieran amordazar la voz de los que sienten a León en lo más íntimo de sus entrañas. Incluso se descuelgan con un canto encendido a León que se queda en humo y emborronando, en reciprocidad con el PSOE, la situación. Tampoco el alcalde de Salamanca se siente concernido. ¡Dios se lo pague!
Podemos, con el clamor de Cataluña se ve impedido para percibirnos “anhelos o deseos” de tener entidad propia. Quizá es que como Pablo de Tarso, no han caído aún del caballo e incluso dejan entrever una insidia alegando un idílico romance del alcalde con una UPL en horas muy bajas. Su alcalde asociado en Zamora, al igual que el salmantino, repudian la idea de un León independiente. ¡Como sea ese el progreso que dicen que van a traer a todo el país…Bufffffff!
Ciudadanos y UPL son la voz que clama en el desierto, es decir, irrelevantes, si bien UPL bien haría en echar una mano decidida al actual alcalde porque de lo contrario pueden entonar el canto del cisne. Es la primera ocasión en que León no aparece en los medios de comunicación como pelotudo y huevón y tal vez este tren no vuelva a pasar por delante de nosotros. Somos muchos los que no quisiéramos perderlo y ya estamos jugando en tiempo de descuento.

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