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10 agosto, 2020

El Retornu a la Tierra Cap 10

Cap 10 L' Equipu

LEON MON AMOUR

LEON MON AMOUR

Circuló hace escasos días por las redes sociales de incondicionales enamorados de León la foto retocada y muy lograda de una señal de tráfico en la que podía leerse: Autonomía de León y más abajo, provincia de León. Reconozco que tal vez sea una quimera, pero ¿que quereis? a un servidor le hizo mucha ilusión, más que ver emborronada la palabra Castilla cuando figura al lado de la palabra León en los indicadores de carretera. Entiendo el malestar del “tachador” pero preferiría medidas con más eco social.

Por eso quiero hoy dejar volar la imaginación. ¿Volamos?

Supongamos que la autonomía no fuera sólo virtual, que fuera de verdad. ¿Que cambios se percibirían? En primer lugar, no más señales tachadas, tan sólo señales indicando que estamos en León. ¿Que más necesitamos? Una capitalidad administrativa. A mí se me ocurre Astorga por haber sido la capital de los astures hace ya más de dos mil años. Es una deuda histórica. Claro que si nuestra autonomía incluyera Zamora y Salamanca tal vez habría que replantear la sede de algunas instituciones porque no fuéramos a querer estar al margen de Valladolid para que repitieramos la misma política centrípeta.

Se precisarían unos parlamentarios provinciales, seamos una o tres provincias. Lo lógico es que la representación fuera proporcional a la población de todas y cada uno de los territorios leoneses, si bien habría que establecer factores de corrección para zonas extensas pero poco pobladas, al menos hasta que pusiéramos todo a funcionar. Las vías de comunicación principales son aceptables pero las maltrechas carreteras que pueden salvar nuestros pueblos no gozan de esa ventaja.

Uni o pluriprovincial, eso han de decidirlo los otros territorios de la autonomía, hay que poner el tejido económico a funcionar. Será preciso que cada cual aporte sus ideas con dos metas como fin primordial: Sujetar la población rural viviendo en sus pueblos de origen y cortar la sangría de gente, sobre todo joven que se nos va a diario. No podemos perder un solo efectivo, “to quisque” es necesario en nuestra autonomía virtual.

Otros dos pilares inexcusables serán una sanidad eficiente y una educación e investigación acorde con los tiempos. No saldrá de repente porque los recursos siempre fueron escasos en esta tierra pero con un férreo control de los dineros publicos y de sus guardianes se conseguirá. Políticos honrados y funcionarios eficientes serán otra condición vital y precisara del estricto control público. No menos importante será la recuperación de la cultura, folklore y tradiciones, hoy homogeneizadas por la televisión y centrifugadas por el desinterés cabalgante de toda esta región que no acaba de reconocerse a sí misma.

Y por último, un guiño al futuro: consideración del status de leoneses viviendo en otro estado a los portugueses de BraganÇa y Miranda de Douro sin por ello caer en conflictos diplomáticos. Un país que se precie no puede olvidar a quienes en algún tiempo eran tan leoneses como nosotros e incluso conservan la lengua que nosotros ignominiosamente dejamos perder.

Este artículo podría seguir pero hay muchísimos leoneses ilustrados que le pueden poner florido colofón al mismo y hasta pueden llevarlo a la práctica, así pues sólo queda despedirse y rogar a nuestros “bellos durmientes” que de una vez despierten y se pongan a la faena. Como ya se publicó en otro artículo, León aguarda y llevamos mucho retraso.



LEON, PELOTUDO Y HUEVON



Las recientes declaraciones del actual alcalde de León marcan un antes y un después en los avatares de esta tierra irredenta ensuciada por almas sin escrúpulos que se han servido de su patria para su medra personal con el más absoluto desprecio por su historia, su idiosincrasia, su futuro y lo que es peor, por su gente y su prosperidad.
Vayan por delante las reticencias todas que la prudencia impone ante las palabras de un político que muchas veces se consumen y se difuminan sin dejar algo tangible detrás. Sin embargo nunca se escuchó de labios de un alcalde de León una decidida proclama por las mismas tesis por la que muchos venimos suspirando desde hace décadas. Alcaldes nacidos en León y algún otro advenedizo, mantuvieron la opción de un “León sólo” mientras les fue útil, mientras no ocuparon el solio municipal, sin que falten los que nunca lo defendieron, ni antes, ni durante, ni después de su mandato.
    Nos llevan nuestros políticos contando la milonga de que los leoneses somos una pandilla de inútiles, incapaces de valernos por nosotros mismos,  por nuestros recursos o nuestra valía. Olvidan que fuimos un país, un estado, una nación, un ente en la que la mayoría de nuestros prebostes se complacen en seguir obstaculizando y contribuyendo con ello, y de que manera, a que cada día seamos menos y estemos en peores condiciones para afrontar este reto singular.
  Políticos de fidelidad canina, estómagos agradecidos, han salido como una jauría enfurecida a denostar y desautorizar las palabras de José Antonio Diez. Es curioso escuchar cómo se les llena la boca elogiando a León en ocasiones de lustre y boato que rematan en opíparos banquetes para, a continuación, plegar velas y  volver a demostrar, con servil reiteración, la inquebrantable lealtad a sus respectivas formaciones – y su bolsillo –  mientras lamen la mano de su amo. ¿Cabe más miseria, más indignidad, que revolverte contra tus paisanos?
   Si lo que refiere la prensa es cierto, fácil es interpretar la línea de cada partido al respecto. El PSOE, en vergonzoso papelón, repudia a un militante por boca de próximos y lejanos, léase leoneses y burgaleses, despistando el tema con veladas insinuaciones de culpabilidad al PP  ¡Abruma tanto compañerismo y más de un siglo de honradez! ¿Con quién? Con León no.
    El PP ya debió olvidar como alcaldables en ciernes eran aguerridos paladines de León que al llegar a la casa consistorial, como Pedro, el discípulo amado, negaron conocer los anhelos de sus compatriotas, sin que le falten acólitos que quieran amordazar la voz de los que sienten a León en lo más íntimo de sus entrañas. Incluso se descuelgan con un canto encendido a León que se queda en humo y emborronando, en reciprocidad  con el PSOE, la situación. Tampoco el alcalde de Salamanca se siente concernido. ¡Dios se lo pague!
  Podemos, con el clamor de Cataluña se ve impedido para percibirnos “anhelos o deseos” de tener entidad propia. Quizá es que como Pablo de Tarso, no han caído aún del caballo e incluso  dejan entrever una insidia alegando un idílico romance del alcalde con una UPL en horas muy bajas. Su alcalde asociado en Zamora, al igual que el salmantino, repudian la idea de un León independiente. ¡Como sea ese el progreso que dicen que van a traer a todo el país…Bufffffff!
     Ciudadanos y UPL son la voz que clama en el desierto, es decir, irrelevantes, si bien UPL bien haría en echar una mano decidida al actual alcalde porque de lo contrario pueden entonar el canto del cisne.  Es la primera ocasión en que León no aparece en los medios de comunicación como pelotudo y huevón y tal vez este tren no vuelva a pasar por delante de nosotros. Somos muchos los que no quisiéramos perderlo y ya estamos jugando en tiempo de descuento.

EL “NO” EN CACABELOS Y LOS VAGONES DEL SIL

EL “NO” EN CACABELOS Y LOS VAGONES DEL SIL

   Vaya por delante, antes de nada, mi profunda decepción por el rechazo que ha sufrido en Cacabelos la opción por un León fuera de Castilla. Siempre pensé que el compromiso de los representantes del pueblo con su tierra era más sólido, y que la palabra de León suponía bastante más para sus naturales que la mera delimitación geográfica de la provincia homónima.
     Dicho esto no puedo por menos que levantar mi voz en contra de los comentarios hirientes que se han vertido en las redes sociales contra toda la población, como si todos los vecinos de Cacabelos, con una sola voz, hubieran rechazado la opción que se les presentaba: Me parece excesivo tal suposición y estoy convencido que dentro de los cacabelenses, no sé en qué porcentaje, no dejara de haber simpatizantes de la desconexión con Castilla.
  Decía Rousseau, que algo sabía de los tejemanejes políticos, que la nuestra no es una democracia “sensu lato” sino que es una democracia electiva, por delegación del voto. Eso trae como consecuencia esperpentos tan notables como participar en la guerra de Irak sin la aprobación del parlamento. Y otro tanto sucedió con aquello de “OTAN de entrada no” que acabó siendo OTAN de entrada sí y además de cabeza.
    Quiere significarse con esto que, en muchas ocasiones, nuestros representantes se pasan la voluntad popular por el arco de triunfo. Pero es bien cierto que, igualmente, pudiera ser que la población de Cacabelos se sienta poco o nada concernida por el problema de un León sólo o acompañado. Lo que es una lástima porque Cacabelos podría haber sido la llave que abriera la puerta de un rosario de mociones por todo el Bierzo.
  Sea como fuere, las aceradas críticas vertidas contra la ciudadanía de Cacabelos por tal motivo, me han traído a la cabeza la similitud con la irracional operación de lanzar varios vagones de ferrocarril al cauce del Sil por la empresa ADIF. Son actuaciones irreflexivas impropias de quien las comete. En el caso de los vagones se resolverá volviendo a extraer dichos vagones del lecho del río, y despotricar de los vecinos de Cacabelos supondrá, salvo que estos tengan acopio de sentido común, empujarlos al río Cua, políticamente hablando.
  Los simpatizantes de una autonomía leonesa hemos tenido que pasar este trago amargo como el que toma un vaso de veneno pero veamos el asunto con perspectiva y no lancemos vagones al río echando culpas ajenas sin reconocer las propias, porque después será más costoso volver a recuperarlos que si se recondujeran sobre las vías. En muchos casos estamos intentando empezar la casa por el tejado y, ciertamente, no es la mejor idea.
   Hemos confiado ingenuamente que los partidos estatales más asentados en León mostrarían su adhesión inquebrantable a la causa “leonina” sin parar a pensar que presiones pueden estar recibiendo de sus respectivas formaciones, las aspiraciones de medra personal o las convicciones personales, que hay gente “pa tó”. No habiendo representación leonesista alguna  en ese consistorio, era tanto como pretender hacer germinar una semilla sobre el asfalto.
  En el Orbigo los rapaces salíamos a pescar a tierna edad, la tentación de cogerlo todo a esas edades era grande y el control de tallas casi inexistente, pero cuando mostrabas tu cesta con una trucha minúscula, el desprestigio que ocasionaba que te vieran llevarte a casa aquellas insignificancias era un bochorno insufrible que superaba al miedo a la sanción que pudiera caerte por ello. Y mientras no alcancemos esa pulsión en nuestra provincia, Pola de Gordon, Valdevimbre o Cacabelos serán un martirologio y continuaremos lanzando vagones al río.

La Sangria que no cesa

LA SANGRÍA QUE NO CESA

  Para este artículo, mitad plegaria, mitad lamento, a las musas encomiendo mi espíritu y a los destinatarios, responsables del servicio de hematología más próximo, ruego su acogimiento.
  Es cosa de todos sabida que intentar llenar una bañera sin el tapón del desagüe es misión de todo punto imposible. Cualquier sanitario sabe que una hemorragia no se cohíbe por muchas transfusiones que se le practiquen al paciente si el vaso que sangra copiosamente no es ligado en las debidas condiciones. Dicho en términos coloquiales: El León se nos va si no le atajamos la hemorragia que padece.
  Va este exordio dirigido a esos intrépidos y audaces caballeros de muy noble estirpe leonesa que nos han causado perplejidad negándose, en sus respectivos ayuntamientos y Juntas vecinales, a la aprobación de la demanda planteada por sus electores para abandonar “per secula seculorum” la autonomía de Castilla y León. Para los que no somos nada proclives a seguir con esta farsa, de la que somos involuntarios figurantes, la primera reacción es la irritación o el anatema. Irreflexivas reacciones que no rinden fruto alguno.
  Por evitar esa exaltación, desde las humildes líneas de este escrito, quisiéramos invitarles a todos ellos para que contestaran a unas simples preguntas. Nos honraría mucho conocer sus respuestas y no menos les honraría a ellos si nos las quisieran contestar. La primera pregunta que se le ocurre a cualquier alma cándida es la siguiente. ¿Según su criterio, qué ventajas encuentran para continuar con la presente situación de manifiesto deterioro que sufre nuestra tierra y por ende la suya? Jamás nos las han explicado públicamente sus mentores.
  ¡Ah! Si acaso recurren al manido tema del descalabro económico que nos ocasionaría esta escisión largamente añorada, personalmente les rogaría que nos lo demostraran con cifras fehacientes y sin recurrir a funambulismos argumentales, esos a los que nos tienen tan acostumbrados nuestros abnegados representantes. La segunda pregunta es ¿Están convencidos íntimamente de lo que nos intentan hacer creer o bien sólo están ejerciendo como meros portavoces del dictamen de esos partidos a los que pertenecen?
  De sobra sabemos que se trata de personas muy ocupadas en sus tareas gubernativas y es de sobra conocido el grado de entrega a sus obligaciones, así pues, vaya la última pregunta. ¿Caso de que no pudieran justificar las ventajas económicas para León de seguir perteneciendo a este “emporio”, y que no estuvieran coaccionados por sus respectivos partidos, podrían explicarnos a que esperan para revocar su decisión y porque nunca les llega el momento idóneo para abordar este asunto con la seriedad debida?
  No se me podrá negar que las tres preguntas son de fácil y rápida contestación. Y por eso emplazamos a todos estos “nuestros” negacionistas patrios para que, sin mayor dilación, procedan a ilustrarnos públicamente al respecto, en la completa seguridad de que los leoneses corrientes sabremos comprender sus reticencias. Y del mismo modo, emplazamos a todos los leoneses que sientan algo por su tierra, para que urjan a los esforzados trabajadores de la política local a explayarse pormenorizadamente sobre asunto tan crucial para nuestro país.
   Hace años que se nos adeuda esta aclaración, y la verdad, resulta ya ominosa semejante tardanza. Bueno, sospechosa también. Porque ¿saben? es que León se nos está desangrando. No vaya a ser que a estas alturas aún no se hubieran enterado.

UNA ALEGORÍA EN SOLFA

UNA ALEGORÍA EN SOLFA

   Hace años dos muchachos, poco versados en los principios de la vida, comienzan sus estudios en medicina. Su primer contacto con la praxis médica se produce un día durante la resolución de un parto. El paritorio tiene una cúpula de cristal que permite a los futuros facultativos apreciar con detalle desde el exterior  las evoluciones obstétricas. Por alguna extraña circunstancia, ese día, ambos son los únicos espectadores privilegiados que pueden seguir con todo lujo de detalles las laboriosas maniobras de extracción de la criatura.
   El parto se complica y los obstetras han de emplearse a fondo y no pueden por menos que recurrir al fórceps para, costosamente, acabar extrayendo al neonato. Según las buenas prácticas, el doctor responsable cuelga por los pies a la criatura y procede a darle unos azotes en el culo para que llore y favorecer así la expulsión de flemas que puedan estar atascando sus vías respiratorias y con ello también favorecer la respiración.
  Asombrado por toda la escena,  uno de los ingenuos estudiantes se vuelve hacia su compañero y exclama con incredulidad. ¿Has visto lo que le han hecho a ese pobre niño? ¡Vaya azotaina que le han propinado nada más nacer! A lo que el otro contestó comprensivo con el desarrollo de los acontecimientos, observados con todo detenimiento y atención: ¡También mira en que sitio fue a meterse la criatura!
   El chiste no es muy bueno, lo reconozco, pero es muy ilustrativo de la situación por la que León atraviesa. Sólo es cuestión de asignarles personas reales a los personajes ficticios y la alegoría está completa. Los padres de la criatura de este chascarrillo y que no aparecen en escena están fallecidos unos, reclamados por la justicia argentina otros, etc. La criatura es evidentemente León que se halla en el vientre de la madre que vendría a ser Castilla y León.
   Pero esta alegoría tiene algún punto débil. La criatura aún no ha visto la luz por eso cada vez es menos perceptible y ya apenas si se dice Castilla y León, se dice autonomía castellanoleonesa o directamente se despacha la totalidad como Castilla y listo. La lucha por su alumbramiento es un parto laborioso que requiere de defensores de su identidad  que han de luchar con fórceps y desalentadores trabajos. Y todo por la triste gracia de quienes, debiendo ser sus comadronas, esperan ver pudrirse y reabsorberse al “nasciturus” en el útero.
   Y no busquemos la causa  de la “no nacencia” fuera de León, sigue estando en casa, entre los que les da igual el tema o directamente son sus enemigos declarados, bajo la falsa apariencia de ser abanderados de su bienestar. Castilla como entidad, no los castellanos, sólo se ha aprovechado de las innegables ventajas que tenía incorporar los recursos toda la región leonesa. Sus prebostes, los “chupasangre” de siempre, conviven con nosotros, ostentan cargos con nuestros votos y pasean con gallardía su insensible mezquindad por nuestras calles.
   En la mente de todos nosotros están los ayuntamientos que han votado en contra del alumbramiento de la criatura, de nuestra emancipación. ¿Qué noticias llegan de casi la tercera parte de León llamada el Bierzo? ¿Acaso piensan los leoneses bercianos que les irá mejor seguir en el actual estado de cosas que en un León autonómico? Bercianos hay que tienen claro el siete que sus alcaldes y concejales les están haciendo, pero es lo que tenemos.
  Y no quisiera terminar sin una reflexión en voz alta. ¿Hemos parado a pensar que la gestación de Castilla y León comenzó en un orgasmo miserable donde nos entraron como borregos en un redil que sabían nos repugnaba? Pero revertir el descalabro de otrora nos está costando sangre, sudor y lágrimas y no tenemos la completa certeza de poder asistir a este “renacer” .

Rey a la fuga

REY A LA FUGA
Desconozco la sensación que le despierta al gran público el hecho de la salida programada del emérito rey Juan Carlos. Toda mentalidad independiente no considerará este hecho como una cuestión baladí. Su salida del país no es precisamente una salida decorosa. El escándalo previo de su yerno que arrastra la imagen de la institución monárquica por la cárcel o los presuntos escándalos propios, son baldones que invalidan méritos anteriores.
    No parece de recibo que quien ostentó la primera magistratura del país tenga que salir por la puerta de atrás después de tantas jornadas de aclamación popular y desaforada entrega de manolas y cortesanos. ¿Qué será de ellos? ¿Cuál será el próximo movimiento de ficha para los pelotas de oficio, indiferentes ante lo más conveniente para su país, no así para sus intereses particulares? El campechano le decían sus palmeros. ¿Cómo lo motejarán ahora? El vulgo, ya se sabe, va con los de la feria y vuelve con los del mercado.
   La cohabitación en España ha terminado por convertirse en un remedo hispano del complejo de Edipo, quizá porque como es sabido la antorcha del poder no puede abandonarse ni siquiera momentáneamente ni estar sujeta por dos manos, menos aún si hay alargadas sombras de sospecha de que el rey anterior las tenga manchadas, no de sangre, afortunadamente, sino de dineros itinerantes.
 Así pues, pese a todo el seísmo que indudablemente acarreará esta escapada discreta  y furtiva, dícese que por mantener la institución monárquica a salvo de injurias republicanas ¡Como si necesitara enemigos la institución con operaciones de esta índole, clandestina y misteriosa¡  Las explicaciones dadas pueden dejar tranquilos a los incondicionales del poder establecido por la gracia de Dios pero tiene mala digestión.
    Y es que surgen algunas preguntas, que se pueden posponer “sine die” pero que han de tener cumplida respuesta o, caso contrarío, será un absceso que acabará por supurar y precisará su expurgo, agravando con ello sus secuelas. Son preguntas muy simples. ¿Si es tan impoluta su hoja de servicios, como aseguran sus secuaces, a que se debe esta expatriación voluntaria al final de su carrera política? ¿Cuándo se nos explicará, quienes fueron esos altruistas mecenas que le regalaron millones a granel a su majestad y por qué?
  Este país de nuestros dolores es sumamente hipócrita y muchos de los que un día fueron sus enfervorecidos aduladores hoy lo crucificarían sin cargo de conciencia alguno. ¿Cuándo obran rectamente? ¿Cuándo eran serviles lisonjeros o cuando ejercen como severos depositarios de la honra hispana y de los valores patrios apuntando con dedo acusador a quien ya no temen? Este país precisa de dosis masivas de coherencia y decencia a partes iguales. 
  Los irreductibles fundamentalistas monárquicos se cargarán de razones para justificar lo injustificable. ¿Qué confianza pueden merecer estos fabuladores de la incoherencia de que el rey emérito sea despedido con farisaica aprobación cuando ayer lo aclamaron “ad nauseam” al igual que lo hacen hoy con el rey actual? Es un oxímoron exaltar la conveniencia de que un rey se vaya por “voluntad propia” para no “estorbar” al otro rey que queda en su  sitio.
   El auténtico republicano no puede contemplar impasible como se hace leña del árbol caído cuando hay otro árbol en su lugar. Un republicano sólo ve en el rey la punta del iceberg de un sistema de gobierno que no comparte ni desea, pero desde luego nunca sería su verdugo. En las dos Repúblicas, en las que hubo una salida forzosa del trono, ningún daño sufrieron sus ocupantes. Tan sólo aspiraban a la superación ordenada de un anacronismo histórico.

El Retornu a la Terra cap9

la llamada cap 9


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