Presentacion del blog

PRESENTACION DE ESTE BLOG

28 agosto, 2020

La junta y el lobezno

Javier Callado



La muerte de un lobezno de dos meses de edad por su traslado a Valladolid abunda en el debate sobre la mala gestión de la Junta de Castilla y León. El hecho pone de relieve los vicios de la gestión autonómica que llevan al declive de León, ya que se producen sistemáticamente en muchas otras cuestiones.

El animal fue encontrado en Abelgas de Luna, vagando solo y desorientado, aunque en aparente buen estado general. El protocolo de la Junta dispuso el traslado del lobezno hasta Valladolid, donde llegó en mal estado y murió. El análisis de los hechos concluye que se han sucedido una sarta de insensateces que concluyeron en la muerte del paciente.

La Junta plantea como normal que un animal herido sufra un traslado de 3 horas en condiciones de máximo estrés para ser tratado, las mismas que tendrá que sufrir para ser devuelto a su origen. Eso es un disparate, como sabe cualquier veterinario. Probablemente han matado al cachorro debido al viaje. Los responsables autonómicos, vistos los resultados, dieron una pésima solución al caso.

Es una barbaridad que la provincia que reúne la mayor cantidad de reservas de la biosfera del país, la más grande de la autonomía, con distancias internas de 230 kms, con desplazamientos interiores de hasta cuatro horas, no tenga un centro de recuperación de animales salvajes. Pero es más incomprensible, si cabe, que no lo hayan creado teniendo ahí la única facultad de veterinaria de la autonomía. ¿Y esto se quiere hacer pasar por normal? La Junta gestiona León como un cortijo. Quienes la dirigen son una cuadrilla de ignorantes sobre las características y peculiaridades de León. Esta coyuntura viene a corroborarlo.

El papelón de la facultad de veterinaria, que no ha puesto el grito en el cielo por lo sucedido con el lobezno y lo que hay detrás de este suceso deplorable, es incalificable; como lo es el de la escuela de ingenieros de minas ante el cierre de la minería del carbón y las térmicas, o el de las escuelas de educación ante la infradotación de profesorado en León. La universidad, salvo honrosas y conocidas excepciones con nombre y apellidos, adolece de una falta de compromiso público con la sociedad leonesa que es todo, menos ejemplar.

La Junta de Castilla y León está para resolver los problemas de León. Ha de hacerlo de oficio, sin que nadie se lo pida, porque es lo que sucedería en cualquier autonomía capaz y bien gestionada. Para eso se crearon las autonomías. Si no lo hace así, no sirve: es una administración fallida. Viendo los resultados de su gestión solo me queda concluir que, si la dejamos, matará al paciente. No nos den más excusas, traigan soluciones ya.

22 agosto, 2020

La Dama de Blancu


LA DAMA DE BLANCU
(Pepe Muñiz)


N'una de las plazas cercanas a la Catedral, vivían duas familias más bien enemistadas. ¡En qué ciudá, pueblu o Vil.la nun esistieron Montescos ya Capuletos!. La fía d'una d'el.las, una bel.la rapaza chamada Ana Maríya, rubia ya'l fíu de la outra, Xosép, amábanse de cal.lau, a las escondidiel.las de los sos padres. El campaneiru de la catedral, qu'en dalguna ocasión foi corréyu de las suas citas amorosas, propúnxo-l.lys un alcuentru nas azoteas, de nueite, cuandu'l reló diera las ocho. El.la diría vistida de blancu para estremase na escuridá. El día fitu, el campaneiru, esperaba la dama na puerta de la torre norte. Xubieron las escaleras empuestos pola tenue l.luz d'un candil, ya eil.lí nos altores dexala. Volvióu baxar a esperar al cabal.leiru. Pasó'l tiempu ya nun chegaba. Miraba escontra la torre ya a lo cimero vía a Ana María, mel.lor dichu, a la figura d'una mucher vistida de blancu; Ésta, provecíu pol retrasu, perdíóu las esperanzas, creyéndose abandonada, l.lanzóse al vaciu. El campaneiru lo viú ya nun sabía qué faer pa recoyela ya amortiguar la sua cayida. Pero n'estu, el vistíu blancu abrióse convirtiéndose en nales ya la dama volando perdióuse na escuridá. Cuandu Xosép chegóu'l l.lugar de la cita, ayenu a l'asocedíu, atopóse'l campaneiru, maciu, cola cara desencaxada. Apenas podía falar. Una vegada serenado http://xn--pnxo-l-pya.ly/ al corriente de lo acaecíu. Xosép, comu petrificáu, alejóse del l.lugar escontra la sua casa. Quedó postráu en cama mientras casi 2 años. Nin comía, nin escuchaba. La sua delgadez yera estrema. Hasta qu'un buen día 《al.lumáu》 l.levantóse ya dixo a los sos padres: deseyu apuntame no exércitu del rei ya Colar las colonias d'América. Ya eil.lí foise. Resultóu ser un bravu soldáu que conquistóu tierras, consiguióu honores ya privilexos. Perú un acíagu día, no enfrentamientu colos indíxenas perecióu travesáu por una l.lanza.
No l.lugar onde cayóu eil.lí foi soterráu, na mesma tierra, cubiertu solamente por una gran piedra, para evitar ser taramiáu polas alimañas. Yera'l so deséyu, pos lo dispunxera asina en vida. El bravu cabal.leru l.lionés foi conocíu pola sua valentía ya yéra chamáu 《l'ausente》, pos siempres se topaba como 《distrayíu》. Ensin dubia, porque los sos pensamientos taban cola so sumida amada 《la dama de blancu》. Hai quien diz ver cada añu al anochecer mientras el mes d'agostu en qu'asocedió'l sucesu, a una señora de blancu vangandu polos altos de la catedral , outros dicen vela vistida de ñegru polos soportales de la plaza.

21 agosto, 2020

Bierzo y Mañueco

Javier Callado


El presidente de la Junta de Castilla y León le ha tomado afición al Bierzo. Ha subido las remuneraciones a los portavoces del consejo comarcal. Además, viajó hasta Ponferrada el lunes para anunciar inversiones en patrimonio, refuerzos para incendios y apoyo al internet rural: varios miles de euros. Sin embargo son medidas coyunturales. Transmite la sensación de quien quiere aprobar una asignatura estudiando el día antes del examen.

Bien podría transferirse esto –no delegarse– al Consejo Comarcal del Bierzo, pero nada al respecto dice el señor Mañueco. El consejo nació en 1991, bajo la presidencia de Jesús Posada en la Junta de Castilla y León. La institución se creó para ejercer las competencias de ordenación del territorio, urbanismo, sanidad, servicios sociales, familia, medio ambiente, cultura, deporte, salubridad pública, medio ambiente, turismo, tradiciones populares, artesanía, agricultura, ganadería, montes, minería, ferias y mercados comarcales, energía, promoción industrial, enseñanza, consumo y protección civil. Sobre el papel, se creaba una institución destinada a ser el brazo de la administración autonómica en los 37 municipios del Bierzo.

Si entonces tenían 141.000 habitantes, hoy no llegan a los 120.000, así que no parece que la gestión del consejo comarcal haya sido efectiva. De hecho no ha podido serlo. La Junta de Castilla y León gestiona unos 2.000 millones de euros correspondientes a la provincia de León (para casi un 20% del total de la población autonómica). Según ese criterio, el consejo comarcal debería gestionar hasta unos 500 millones de euros al año (para casi un 5% de esa población), lo que cuadruplica el presupuesto anual de toda la Diputación Provincial de León (136 millones). Pues bien, el Consejo Comarcal del Bierzo recibe, después de casi 30 años desde su creación, poco más de 4,5 millones de euros. Juzguen ustedes cuál es la apuesta real de la Junta de Castilla y León por el Bierzo.


Si la Junta no miente, debe acometer la transferencia inmediata del presupuesto autonómico de las consejerías afectadas al consejo. Invitar al resto de las administraciones a delegar, cuando cuentan con cantidades económicas minúsculas, comparadas con la Junta, es una cortina de humo. Fernández Mañueco es presidente de la Junta, pero ha sido consejero de presidencia (2001-2007), y de justicia e interior (2007-2011), por lo que conoce perfectamente la situación. Si no transfiere fondos y competencias al consejo, no acabará con la frustración de los bercianos; menos aún aumentando las remuneraciones a políticos de una institución con un valor prácticamente simbólico y poco más.

13 agosto, 2020

Mañueco y las armas

javier Callado


Hace unas semanas se dijo que «la mejor arma contra el leonesismo es Mañueco». La afirmación tiene un significado profundo. Por una parte, se dice que necesitan armas, así que alguien considera que existe una guerra, un conflicto, en León. En segundo lugar, se estableció que el presidente de la Junta encabeza el movimiento contra el leonesismo, lo que corrobora que considera prioritario lo que pasa en la provincia.

Efectivamente, el leonesismo está más extendido que nunca, rompió los confines sociales de UPL y se ha convertido en un movimiento transversal, que abarca a militantes populares, socialistas, de Podemos, de Izquierda Unida, de Vox, independientes y de Ciudadanos. Hay concejales que han desobedecido los dictados de sus partidos en Valladolid por pura convicción y por defender los intereses de León. Por otra parte, el leonesismo social se despliega en multitud de iniciativas. La necesidad de una autonomía de la Región Leonesa nunca se aceptó socialmente así, ni creció tan deprisa. Nadie duda que existe en la provincia leonesa una mayoría social a favor de la autonomía propia y que, con el tiempo, puede alcanzarse en otras provincias, pues las causas y argumentos no cambian.

El autonomismo leonés tiene tres vertientes y en las tres encuentra respuesta de la Junta. En la vertiente política intenta coaccionar a los concejales y otros cargos públicos para que se pronuncien en contra de la autonomía. Este proceder está dejando a quienes obedecen las consignas enfrentados a sus vecinos a cambio de nada. Se les califica de traidores por apuntalar una situación que empobrece a la ciudadanía leonesa para preservar sus aspiraciones políticas.

En la segunda vertiente, la económico-social, los aparatos socialista y popular parecen haber entrado en una carrera por la demolición acelerada de León. Los recortes y retrasos en Torneros, la falta de alternativa al cierre de las térmicas, la deficiente dotación de camas UCI, los retrasos en Pajares, el bloqueo de la León-Braganza y la Ponferrada-Monforte, la supresión de los talleres de Renfe, etc, marcan una ejecutoria de desinversión y abandono justificada por Silván y Cendón.

En la tercera vertiente, la cultural, el último episodio de ocultación de lo leonés es la corona de castillos del mausoleo de Alfonso VI, subvencionada por la Junta, y el penúltimo la exposición de castros en el «occidente de Castilla y León», que se llama Región Leonesa o Reino de León hace varios siglos, por no citar otras.

En conclusión, León se enfrenta a un episodio histórico y a la Junta. Es la responsabilidad actual de los leoneses: decidir entre decadencia o reacción

12 agosto, 2020

El Retornu a la Tierra cap 12

L'hermu cap 12


El Retornu a la Tierra Cap 11

La Caxa cap 11


La junta del yalomirare

Javier Callado




añadir leyenda o que se haga un cambio debido a un error alguien responde: «se lo preguntaré al jefe». La respuesta del jefe es, con frecuencia, «ya lo miraré», garantía de que no se hará nada o se hará tarde. Evidencia que es un problema menor para él, que no conoce y le es ajeno. Cuando hay un error manifiesto, hay que corregirlo inmediatamente y no recurrir a un «yalomiraré».

Así sucede en la delegación de la Junta de Castilla con la mayoría de las peticiones que se realizan sobre León. Los folletos de turismo faltan y alguien responde «ya lo miraré». Las fotos de la Catedral de León y la de Burgos están cambiadas, y otro replica «ya lo miraré». Se comenta la importancia de las reservas de la biosfera en León, en la publicidad y… «ya lo mirarán». «Ya lo mirarán» las confederaciones hidrográficas en el mantenimiento del cauce de los ríos, que antes hacía el concejo en hacendera; o en los bosques, que limpiaban los concejos y que ahora se incendian con inusitada frecuencia. Siempre responde alguien que «ya lo mirará». Y ese alguien, que no tiene una idea precisa de lo que le hablan, está en Valladolid.

Recuperar los pueblos de León pasa por conocer y aprovechar las posibilidades que ofrecen las juntas vecinales. Sin ellas difícilmente habrá recuperación demográfica. ¿Cuántos dirigentes de la Junta saben lo que es un concejo, una junta vecinal, un comunal o sus tipos? El problema está en que en Valladolid no existen, como en la generalidad de Castilla, donde son residuales; en consecuencia, tampoco les importan.

Todo leonés debería saber lo que es un concejo y una junta vecinal –que son propietarias de casi el 40% del suelo provincial en León, por ejemplo–, pero en las escuelas no se explica. La Junta, que rige sobre la educación, no lo enseña, al igual que ignora la historia del Reino de León (más de tres siglos) o incluso la geografía e historia de Galicia, Asturias y Portugal, con las que tantas afinidades nos unen por contigüidad. A la Junta de Castilla no le importan.

Los leoneses, si queremos construir una sociedad próspera, necesitamos conocer a fondo nuestra tierra, recursos, prioridades, debilidades y aliados en cada cuestión. Evidentemente ni son los mismos que los de Castilla, que linda con Aragón, País Vasco o Castilla-La Mancha. Ni la estructura del sector empresarial, ni la del agrícola, ni la distribución de la población, ni la orografía son comparables en León y en Castilla. Por eso necesitamos decidir sobre nuestros recursos e inversiones, ayudar específicamente a nuestras empresas y campesinos. Necesitamos una autonomía leonesa.

10 agosto, 2020

El Retornu a la Tierra Cap 10

Cap 10 L' Equipu

LEON MON AMOUR

LEON MON AMOUR

Circuló hace escasos días por las redes sociales de incondicionales enamorados de León la foto retocada y muy lograda de una señal de tráfico en la que podía leerse: Autonomía de León y más abajo, provincia de León. Reconozco que tal vez sea una quimera, pero ¿que quereis? a un servidor le hizo mucha ilusión, más que ver emborronada la palabra Castilla cuando figura al lado de la palabra León en los indicadores de carretera. Entiendo el malestar del “tachador” pero preferiría medidas con más eco social.

Por eso quiero hoy dejar volar la imaginación. ¿Volamos?

Supongamos que la autonomía no fuera sólo virtual, que fuera de verdad. ¿Que cambios se percibirían? En primer lugar, no más señales tachadas, tan sólo señales indicando que estamos en León. ¿Que más necesitamos? Una capitalidad administrativa. A mí se me ocurre Astorga por haber sido la capital de los astures hace ya más de dos mil años. Es una deuda histórica. Claro que si nuestra autonomía incluyera Zamora y Salamanca tal vez habría que replantear la sede de algunas instituciones porque no fuéramos a querer estar al margen de Valladolid para que repitieramos la misma política centrípeta.

Se precisarían unos parlamentarios provinciales, seamos una o tres provincias. Lo lógico es que la representación fuera proporcional a la población de todas y cada uno de los territorios leoneses, si bien habría que establecer factores de corrección para zonas extensas pero poco pobladas, al menos hasta que pusiéramos todo a funcionar. Las vías de comunicación principales son aceptables pero las maltrechas carreteras que pueden salvar nuestros pueblos no gozan de esa ventaja.

Uni o pluriprovincial, eso han de decidirlo los otros territorios de la autonomía, hay que poner el tejido económico a funcionar. Será preciso que cada cual aporte sus ideas con dos metas como fin primordial: Sujetar la población rural viviendo en sus pueblos de origen y cortar la sangría de gente, sobre todo joven que se nos va a diario. No podemos perder un solo efectivo, “to quisque” es necesario en nuestra autonomía virtual.

Otros dos pilares inexcusables serán una sanidad eficiente y una educación e investigación acorde con los tiempos. No saldrá de repente porque los recursos siempre fueron escasos en esta tierra pero con un férreo control de los dineros publicos y de sus guardianes se conseguirá. Políticos honrados y funcionarios eficientes serán otra condición vital y precisara del estricto control público. No menos importante será la recuperación de la cultura, folklore y tradiciones, hoy homogeneizadas por la televisión y centrifugadas por el desinterés cabalgante de toda esta región que no acaba de reconocerse a sí misma.

Y por último, un guiño al futuro: consideración del status de leoneses viviendo en otro estado a los portugueses de BraganÇa y Miranda de Douro sin por ello caer en conflictos diplomáticos. Un país que se precie no puede olvidar a quienes en algún tiempo eran tan leoneses como nosotros e incluso conservan la lengua que nosotros ignominiosamente dejamos perder.

Este artículo podría seguir pero hay muchísimos leoneses ilustrados que le pueden poner florido colofón al mismo y hasta pueden llevarlo a la práctica, así pues sólo queda despedirse y rogar a nuestros “bellos durmientes” que de una vez despierten y se pongan a la faena. Como ya se publicó en otro artículo, León aguarda y llevamos mucho retraso.



LEON, PELOTUDO Y HUEVON



Las recientes declaraciones del actual alcalde de León marcan un antes y un después en los avatares de esta tierra irredenta ensuciada por almas sin escrúpulos que se han servido de su patria para su medra personal con el más absoluto desprecio por su historia, su idiosincrasia, su futuro y lo que es peor, por su gente y su prosperidad.
Vayan por delante las reticencias todas que la prudencia impone ante las palabras de un político que muchas veces se consumen y se difuminan sin dejar algo tangible detrás. Sin embargo nunca se escuchó de labios de un alcalde de León una decidida proclama por las mismas tesis por la que muchos venimos suspirando desde hace décadas. Alcaldes nacidos en León y algún otro advenedizo, mantuvieron la opción de un “León sólo” mientras les fue útil, mientras no ocuparon el solio municipal, sin que falten los que nunca lo defendieron, ni antes, ni durante, ni después de su mandato.
    Nos llevan nuestros políticos contando la milonga de que los leoneses somos una pandilla de inútiles, incapaces de valernos por nosotros mismos,  por nuestros recursos o nuestra valía. Olvidan que fuimos un país, un estado, una nación, un ente en la que la mayoría de nuestros prebostes se complacen en seguir obstaculizando y contribuyendo con ello, y de que manera, a que cada día seamos menos y estemos en peores condiciones para afrontar este reto singular.
  Políticos de fidelidad canina, estómagos agradecidos, han salido como una jauría enfurecida a denostar y desautorizar las palabras de José Antonio Diez. Es curioso escuchar cómo se les llena la boca elogiando a León en ocasiones de lustre y boato que rematan en opíparos banquetes para, a continuación, plegar velas y  volver a demostrar, con servil reiteración, la inquebrantable lealtad a sus respectivas formaciones – y su bolsillo –  mientras lamen la mano de su amo. ¿Cabe más miseria, más indignidad, que revolverte contra tus paisanos?
   Si lo que refiere la prensa es cierto, fácil es interpretar la línea de cada partido al respecto. El PSOE, en vergonzoso papelón, repudia a un militante por boca de próximos y lejanos, léase leoneses y burgaleses, despistando el tema con veladas insinuaciones de culpabilidad al PP  ¡Abruma tanto compañerismo y más de un siglo de honradez! ¿Con quién? Con León no.
    El PP ya debió olvidar como alcaldables en ciernes eran aguerridos paladines de León que al llegar a la casa consistorial, como Pedro, el discípulo amado, negaron conocer los anhelos de sus compatriotas, sin que le falten acólitos que quieran amordazar la voz de los que sienten a León en lo más íntimo de sus entrañas. Incluso se descuelgan con un canto encendido a León que se queda en humo y emborronando, en reciprocidad  con el PSOE, la situación. Tampoco el alcalde de Salamanca se siente concernido. ¡Dios se lo pague!
  Podemos, con el clamor de Cataluña se ve impedido para percibirnos “anhelos o deseos” de tener entidad propia. Quizá es que como Pablo de Tarso, no han caído aún del caballo e incluso  dejan entrever una insidia alegando un idílico romance del alcalde con una UPL en horas muy bajas. Su alcalde asociado en Zamora, al igual que el salmantino, repudian la idea de un León independiente. ¡Como sea ese el progreso que dicen que van a traer a todo el país…Bufffffff!
     Ciudadanos y UPL son la voz que clama en el desierto, es decir, irrelevantes, si bien UPL bien haría en echar una mano decidida al actual alcalde porque de lo contrario pueden entonar el canto del cisne.  Es la primera ocasión en que León no aparece en los medios de comunicación como pelotudo y huevón y tal vez este tren no vuelva a pasar por delante de nosotros. Somos muchos los que no quisiéramos perderlo y ya estamos jugando en tiempo de descuento.

EL “NO” EN CACABELOS Y LOS VAGONES DEL SIL

EL “NO” EN CACABELOS Y LOS VAGONES DEL SIL

   Vaya por delante, antes de nada, mi profunda decepción por el rechazo que ha sufrido en Cacabelos la opción por un León fuera de Castilla. Siempre pensé que el compromiso de los representantes del pueblo con su tierra era más sólido, y que la palabra de León suponía bastante más para sus naturales que la mera delimitación geográfica de la provincia homónima.
     Dicho esto no puedo por menos que levantar mi voz en contra de los comentarios hirientes que se han vertido en las redes sociales contra toda la población, como si todos los vecinos de Cacabelos, con una sola voz, hubieran rechazado la opción que se les presentaba: Me parece excesivo tal suposición y estoy convencido que dentro de los cacabelenses, no sé en qué porcentaje, no dejara de haber simpatizantes de la desconexión con Castilla.
  Decía Rousseau, que algo sabía de los tejemanejes políticos, que la nuestra no es una democracia “sensu lato” sino que es una democracia electiva, por delegación del voto. Eso trae como consecuencia esperpentos tan notables como participar en la guerra de Irak sin la aprobación del parlamento. Y otro tanto sucedió con aquello de “OTAN de entrada no” que acabó siendo OTAN de entrada sí y además de cabeza.
    Quiere significarse con esto que, en muchas ocasiones, nuestros representantes se pasan la voluntad popular por el arco de triunfo. Pero es bien cierto que, igualmente, pudiera ser que la población de Cacabelos se sienta poco o nada concernida por el problema de un León sólo o acompañado. Lo que es una lástima porque Cacabelos podría haber sido la llave que abriera la puerta de un rosario de mociones por todo el Bierzo.
  Sea como fuere, las aceradas críticas vertidas contra la ciudadanía de Cacabelos por tal motivo, me han traído a la cabeza la similitud con la irracional operación de lanzar varios vagones de ferrocarril al cauce del Sil por la empresa ADIF. Son actuaciones irreflexivas impropias de quien las comete. En el caso de los vagones se resolverá volviendo a extraer dichos vagones del lecho del río, y despotricar de los vecinos de Cacabelos supondrá, salvo que estos tengan acopio de sentido común, empujarlos al río Cua, políticamente hablando.
  Los simpatizantes de una autonomía leonesa hemos tenido que pasar este trago amargo como el que toma un vaso de veneno pero veamos el asunto con perspectiva y no lancemos vagones al río echando culpas ajenas sin reconocer las propias, porque después será más costoso volver a recuperarlos que si se recondujeran sobre las vías. En muchos casos estamos intentando empezar la casa por el tejado y, ciertamente, no es la mejor idea.
   Hemos confiado ingenuamente que los partidos estatales más asentados en León mostrarían su adhesión inquebrantable a la causa “leonina” sin parar a pensar que presiones pueden estar recibiendo de sus respectivas formaciones, las aspiraciones de medra personal o las convicciones personales, que hay gente “pa tó”. No habiendo representación leonesista alguna  en ese consistorio, era tanto como pretender hacer germinar una semilla sobre el asfalto.
  En el Orbigo los rapaces salíamos a pescar a tierna edad, la tentación de cogerlo todo a esas edades era grande y el control de tallas casi inexistente, pero cuando mostrabas tu cesta con una trucha minúscula, el desprestigio que ocasionaba que te vieran llevarte a casa aquellas insignificancias era un bochorno insufrible que superaba al miedo a la sanción que pudiera caerte por ello. Y mientras no alcancemos esa pulsión en nuestra provincia, Pola de Gordon, Valdevimbre o Cacabelos serán un martirologio y continuaremos lanzando vagones al río.

La Sangria que no cesa

LA SANGRÍA QUE NO CESA

  Para este artículo, mitad plegaria, mitad lamento, a las musas encomiendo mi espíritu y a los destinatarios, responsables del servicio de hematología más próximo, ruego su acogimiento.
  Es cosa de todos sabida que intentar llenar una bañera sin el tapón del desagüe es misión de todo punto imposible. Cualquier sanitario sabe que una hemorragia no se cohíbe por muchas transfusiones que se le practiquen al paciente si el vaso que sangra copiosamente no es ligado en las debidas condiciones. Dicho en términos coloquiales: El León se nos va si no le atajamos la hemorragia que padece.
  Va este exordio dirigido a esos intrépidos y audaces caballeros de muy noble estirpe leonesa que nos han causado perplejidad negándose, en sus respectivos ayuntamientos y Juntas vecinales, a la aprobación de la demanda planteada por sus electores para abandonar “per secula seculorum” la autonomía de Castilla y León. Para los que no somos nada proclives a seguir con esta farsa, de la que somos involuntarios figurantes, la primera reacción es la irritación o el anatema. Irreflexivas reacciones que no rinden fruto alguno.
  Por evitar esa exaltación, desde las humildes líneas de este escrito, quisiéramos invitarles a todos ellos para que contestaran a unas simples preguntas. Nos honraría mucho conocer sus respuestas y no menos les honraría a ellos si nos las quisieran contestar. La primera pregunta que se le ocurre a cualquier alma cándida es la siguiente. ¿Según su criterio, qué ventajas encuentran para continuar con la presente situación de manifiesto deterioro que sufre nuestra tierra y por ende la suya? Jamás nos las han explicado públicamente sus mentores.
  ¡Ah! Si acaso recurren al manido tema del descalabro económico que nos ocasionaría esta escisión largamente añorada, personalmente les rogaría que nos lo demostraran con cifras fehacientes y sin recurrir a funambulismos argumentales, esos a los que nos tienen tan acostumbrados nuestros abnegados representantes. La segunda pregunta es ¿Están convencidos íntimamente de lo que nos intentan hacer creer o bien sólo están ejerciendo como meros portavoces del dictamen de esos partidos a los que pertenecen?
  De sobra sabemos que se trata de personas muy ocupadas en sus tareas gubernativas y es de sobra conocido el grado de entrega a sus obligaciones, así pues, vaya la última pregunta. ¿Caso de que no pudieran justificar las ventajas económicas para León de seguir perteneciendo a este “emporio”, y que no estuvieran coaccionados por sus respectivos partidos, podrían explicarnos a que esperan para revocar su decisión y porque nunca les llega el momento idóneo para abordar este asunto con la seriedad debida?
  No se me podrá negar que las tres preguntas son de fácil y rápida contestación. Y por eso emplazamos a todos estos “nuestros” negacionistas patrios para que, sin mayor dilación, procedan a ilustrarnos públicamente al respecto, en la completa seguridad de que los leoneses corrientes sabremos comprender sus reticencias. Y del mismo modo, emplazamos a todos los leoneses que sientan algo por su tierra, para que urjan a los esforzados trabajadores de la política local a explayarse pormenorizadamente sobre asunto tan crucial para nuestro país.
   Hace años que se nos adeuda esta aclaración, y la verdad, resulta ya ominosa semejante tardanza. Bueno, sospechosa también. Porque ¿saben? es que León se nos está desangrando. No vaya a ser que a estas alturas aún no se hubieran enterado.

UNA ALEGORÍA EN SOLFA

UNA ALEGORÍA EN SOLFA

   Hace años dos muchachos, poco versados en los principios de la vida, comienzan sus estudios en medicina. Su primer contacto con la praxis médica se produce un día durante la resolución de un parto. El paritorio tiene una cúpula de cristal que permite a los futuros facultativos apreciar con detalle desde el exterior  las evoluciones obstétricas. Por alguna extraña circunstancia, ese día, ambos son los únicos espectadores privilegiados que pueden seguir con todo lujo de detalles las laboriosas maniobras de extracción de la criatura.
   El parto se complica y los obstetras han de emplearse a fondo y no pueden por menos que recurrir al fórceps para, costosamente, acabar extrayendo al neonato. Según las buenas prácticas, el doctor responsable cuelga por los pies a la criatura y procede a darle unos azotes en el culo para que llore y favorecer así la expulsión de flemas que puedan estar atascando sus vías respiratorias y con ello también favorecer la respiración.
  Asombrado por toda la escena,  uno de los ingenuos estudiantes se vuelve hacia su compañero y exclama con incredulidad. ¿Has visto lo que le han hecho a ese pobre niño? ¡Vaya azotaina que le han propinado nada más nacer! A lo que el otro contestó comprensivo con el desarrollo de los acontecimientos, observados con todo detenimiento y atención: ¡También mira en que sitio fue a meterse la criatura!
   El chiste no es muy bueno, lo reconozco, pero es muy ilustrativo de la situación por la que León atraviesa. Sólo es cuestión de asignarles personas reales a los personajes ficticios y la alegoría está completa. Los padres de la criatura de este chascarrillo y que no aparecen en escena están fallecidos unos, reclamados por la justicia argentina otros, etc. La criatura es evidentemente León que se halla en el vientre de la madre que vendría a ser Castilla y León.
   Pero esta alegoría tiene algún punto débil. La criatura aún no ha visto la luz por eso cada vez es menos perceptible y ya apenas si se dice Castilla y León, se dice autonomía castellanoleonesa o directamente se despacha la totalidad como Castilla y listo. La lucha por su alumbramiento es un parto laborioso que requiere de defensores de su identidad  que han de luchar con fórceps y desalentadores trabajos. Y todo por la triste gracia de quienes, debiendo ser sus comadronas, esperan ver pudrirse y reabsorberse al “nasciturus” en el útero.
   Y no busquemos la causa  de la “no nacencia” fuera de León, sigue estando en casa, entre los que les da igual el tema o directamente son sus enemigos declarados, bajo la falsa apariencia de ser abanderados de su bienestar. Castilla como entidad, no los castellanos, sólo se ha aprovechado de las innegables ventajas que tenía incorporar los recursos toda la región leonesa. Sus prebostes, los “chupasangre” de siempre, conviven con nosotros, ostentan cargos con nuestros votos y pasean con gallardía su insensible mezquindad por nuestras calles.
   En la mente de todos nosotros están los ayuntamientos que han votado en contra del alumbramiento de la criatura, de nuestra emancipación. ¿Qué noticias llegan de casi la tercera parte de León llamada el Bierzo? ¿Acaso piensan los leoneses bercianos que les irá mejor seguir en el actual estado de cosas que en un León autonómico? Bercianos hay que tienen claro el siete que sus alcaldes y concejales les están haciendo, pero es lo que tenemos.
  Y no quisiera terminar sin una reflexión en voz alta. ¿Hemos parado a pensar que la gestación de Castilla y León comenzó en un orgasmo miserable donde nos entraron como borregos en un redil que sabían nos repugnaba? Pero revertir el descalabro de otrora nos está costando sangre, sudor y lágrimas y no tenemos la completa certeza de poder asistir a este “renacer” .

Rey a la fuga

REY A LA FUGA
Desconozco la sensación que le despierta al gran público el hecho de la salida programada del emérito rey Juan Carlos. Toda mentalidad independiente no considerará este hecho como una cuestión baladí. Su salida del país no es precisamente una salida decorosa. El escándalo previo de su yerno que arrastra la imagen de la institución monárquica por la cárcel o los presuntos escándalos propios, son baldones que invalidan méritos anteriores.
    No parece de recibo que quien ostentó la primera magistratura del país tenga que salir por la puerta de atrás después de tantas jornadas de aclamación popular y desaforada entrega de manolas y cortesanos. ¿Qué será de ellos? ¿Cuál será el próximo movimiento de ficha para los pelotas de oficio, indiferentes ante lo más conveniente para su país, no así para sus intereses particulares? El campechano le decían sus palmeros. ¿Cómo lo motejarán ahora? El vulgo, ya se sabe, va con los de la feria y vuelve con los del mercado.
   La cohabitación en España ha terminado por convertirse en un remedo hispano del complejo de Edipo, quizá porque como es sabido la antorcha del poder no puede abandonarse ni siquiera momentáneamente ni estar sujeta por dos manos, menos aún si hay alargadas sombras de sospecha de que el rey anterior las tenga manchadas, no de sangre, afortunadamente, sino de dineros itinerantes.
 Así pues, pese a todo el seísmo que indudablemente acarreará esta escapada discreta  y furtiva, dícese que por mantener la institución monárquica a salvo de injurias republicanas ¡Como si necesitara enemigos la institución con operaciones de esta índole, clandestina y misteriosa¡  Las explicaciones dadas pueden dejar tranquilos a los incondicionales del poder establecido por la gracia de Dios pero tiene mala digestión.
    Y es que surgen algunas preguntas, que se pueden posponer “sine die” pero que han de tener cumplida respuesta o, caso contrarío, será un absceso que acabará por supurar y precisará su expurgo, agravando con ello sus secuelas. Son preguntas muy simples. ¿Si es tan impoluta su hoja de servicios, como aseguran sus secuaces, a que se debe esta expatriación voluntaria al final de su carrera política? ¿Cuándo se nos explicará, quienes fueron esos altruistas mecenas que le regalaron millones a granel a su majestad y por qué?
  Este país de nuestros dolores es sumamente hipócrita y muchos de los que un día fueron sus enfervorecidos aduladores hoy lo crucificarían sin cargo de conciencia alguno. ¿Cuándo obran rectamente? ¿Cuándo eran serviles lisonjeros o cuando ejercen como severos depositarios de la honra hispana y de los valores patrios apuntando con dedo acusador a quien ya no temen? Este país precisa de dosis masivas de coherencia y decencia a partes iguales. 
  Los irreductibles fundamentalistas monárquicos se cargarán de razones para justificar lo injustificable. ¿Qué confianza pueden merecer estos fabuladores de la incoherencia de que el rey emérito sea despedido con farisaica aprobación cuando ayer lo aclamaron “ad nauseam” al igual que lo hacen hoy con el rey actual? Es un oxímoron exaltar la conveniencia de que un rey se vaya por “voluntad propia” para no “estorbar” al otro rey que queda en su  sitio.
   El auténtico republicano no puede contemplar impasible como se hace leña del árbol caído cuando hay otro árbol en su lugar. Un republicano sólo ve en el rey la punta del iceberg de un sistema de gobierno que no comparte ni desea, pero desde luego nunca sería su verdugo. En las dos Repúblicas, en las que hubo una salida forzosa del trono, ningún daño sufrieron sus ocupantes. Tan sólo aspiraban a la superación ordenada de un anacronismo histórico.

El Retornu a la Terra cap9

la llamada cap 9


Proximo Capitulo Lunes 10/08/2020

07 agosto, 2020

04 agosto, 2020

El Retornu a la Tierra Cap 6

Cap 6° Las Chamadas

Proximo Capitulo Miercoles 05/08/2020

02 agosto, 2020

ESPAÑA VS INGLATERRA

ESPAÑA VS INGLATERRA


Tradicionalmente España e Inglaterra han sido dos potencias antagónicas, algo lógico entre dos países que durante siglos se disputaron la supremacía en Europa, lo que era lo mismo que decir lasupremacía mundial. La gran diferencia a día de hoy es que España es una potencia venida a menos mientras que Inglaterra es una potencia decadente que pugna por evitar la debacle tan estrepitosa
como la que sufrimos nosotros tras la pérdida de nuestras colonias.

Como recordatorio imperecedero de su éxito frente a su rival íntima, Inglaterra mantiene la última colonia que existe en Europa, anacronismo del siglo XVIII, incrustado en la provincia de Cádiz,con la misma aviesa disposición con la que se coloca la divisa en la cerviz de un toro bravo. Las líneas maestras que han permitido a la “Pérfida Albión” convertirse en el imperio más extenso que ha
conocido el mundo, marcan notables diferencias con las que se siguen en España y apuntaremos las esenciales.

Inglaterra, al igual que la República Francesa, colocó en el patíbulo a la máxima autoridad del país, el rey Carlos I, cuando tuvo la desfachatez de disolver el parlamento en un exceso de absolutismo y tiranía.

En España en cambio, se llegó a jalear (y se jalearía hoy) el absolutismo de Fernando VII al
grito de “Muera la libertad, Vivan las caenas” o se han festejado los golpes de estado que proclaman
atrocidades como “Muera la inteligencia”. Como se ve media una distancia sideral entre el criteriod e uno y otro país.

La corona inglesa asume bajo su autoridad el poder civil y el poder religioso, lo que supone un
avance definitivo sobre países de gobiernos impregnados por principios teocráticos como Irán o
Israel, siempre en continuas disputas y guerras porque las religiones monoteístas no saben convivir con otras creencia y no reparan en medios sangrientos para alcanzar sus fines poco celestiales.

Esta afirmación no es cosecha propia, la suscriben Montesquieu, Rousseau, Hobbes, etc. ¿Alguien se
imagina una procesión de papones por las calles de Londres?
Otra diferencia, y no es desdeñable es la vocación marítima inglesa. A bordo de sus navíos conquistaron la quinta parte del mundo y extendieron sus costumbres e idioma por los cuatro confines de la tierra.

España en cambio con una  extensión de costa no muy inferior a la inglesa nunca llegó a concienciarse de que, excepción hecha del imperio mongol,todos los demás se expandieron a lomos de las olas. Algún autor afirmó que tras la Armada Invencible los sesudos políticos españoles le dieron la espalda al mar y así nos fue.

Como consecuencia de esta talasocracia y un concepto mercantil sin prejuicios y sin las reticencias éticas que siempre ha supuesto la religión católica. Lapidaria resulta la frase de Casto Méndez Núñez de:
“Más vale honra sin barcos que barcos sin honra” algo inconcebible para la mentalidad inglesa.

La litografía británica satiriza a los españoles construyendo castillos en el aire mientras ellos le conceden importancia al comercio. Inglaterra obligaba con leyes a que exportaciones e importaciones inglesas sólo pudieran hacerse mediante buques ingleses.

La descolonización inglesa es una dura lección para España. Numerosos países de la Commonwealth
(mancomunidad o mercado del mundo británico) reconocen a la reina de Inglaterra como propia, la cual jamás increparía en una cumbre a un mandatario de un país miembro diciéndole ¿Por qué no te callas? como ocurrió con el rey de España. Los países emancipados de España sólo tienen vínculos afectivos y de lenguaje, apenas comerciales.

Sin duda hay más diferencias que nos dejan en situación embarazosa en un cotejo con la
idiosincrasia británica, pero con los aquí expuestos llega para ver que nos separa un abismo.